martes, 1 de noviembre de 2011

LAS PALABRAS JESÚS DE NAZARET




DISCIPULOS Y SIERVOS


No pueden permitir que dos amos gobiernen su vida; porque odiarán a uno, y amarán al otro, o se apegarán a uno y despreciarán al otro. No pueden servir a dios si siguen siendo esclavos de los  dioses de este mundo.

¿Quién de ustedes, habiendo planeado construir una torre, no se sienta primero y calcula el costo, a fin de asegurarse de que tiene suficiente dinero para terminarla? De otra manera, puedes echar el cimiento y luego ser forzado a abandonar el proyecto. Aquellos que han estado observando tu progreso se burlarían de ti, diciendo: “El comenzó a construir, pero ahora está en bancarrota.”

¿Pueden imaginarse ustedes, a un gran rey que se prepara a defender su reino contra una armada invasora, si primero sentarse con sus consejeros militares para considerar si su ejército de diez mil es capaz de derrotar la fuerza de veinte mil del enemigo? Si sus consejeros no ven la oportunidad de victoria, el rey rápidamente enviará a sus embajadores a encontrarse con el enemigo que se acerca, para intentar negociar paz antes de que comience la batalla.

A menos que ustedes estén dispuestos a considerar el costo y comprometerse totalmente, no podrán verdaderamente seguirme.

Un día un hombre muy rico fue informado de que su contable estaba robándole de sus inversiones. Llamó al hombre y le preguntó: “¿Por qué oigo estas acusaciones contra ti? Enséñame las transacciones, o no serás más encargado de mis cuentas.”

Entonces el contador o administrador razonó dentro de sí: “¿Qué haré? Si él examina los libros, me despedirá. Soy muy débil para hacer trabajos manuales y muy orgulloso para mendigar.”

Ideó un plan muy astuto para que si fuera despedido, quedara en buenas con los deudores de su señor, y ser aceptado entre ellos. Primero llamó a cada uno de los deudores de su señor, y le preguntó: “Cuánto debes?”

El primero contestó, “Cien galones de aceite”

“Mira”, le dijo el contador o administrador “toma tu cuenta y escribe cincuenta.”

Al próximo en línea le preguntó también: “¿Cuánto debes? Tú”

“Mil fanegas de trigo”, fue la respuesta.

El contador o administrador le dijo: “Toma tu factura y apunta ochocientas.”

Cuando el señor supo la trampa de su contador o administrador, en vez de enfurecerse, sólo lo exaltó por su sagacidad.

¿Cómo es que los hijos de este mundo, en esta generación, aunque actúan deshonestamente, son frecuentemente más hábiles que los hijos de la verdad? Pero, ¿Deberías vivir por estas reglas, comprando amistad a través del engaño? ¿Podría esta manera de vivir asegurar tu entrada en la eterna mansión celestial? ¡No! Quiero recordarles, la persona que es diligente en cosas pequeñas, también será encomendada con muchas, y la persona que es deshonesta en cosas pequeñas, también será deshonesta con muchas. Si en ustedes no se pueden confiar riquezas terrenales, ¿Cómo se les podría entregar las verdaderas riquezas espirituales? Y si no han sido leales con lo que pertenece a otro, ¿Quién les ofrecerá de sus propias riquezas?

Los envío como ovejas entre lobos: así es que, sean sabios como serpientes, pero sencillos como palomas.

Ustedes han visto cómo los reyes y grandes gobernantes de la tierra ejercen su autoridad, y se enseñorean sobre sus pobres súbditos. Esto no es propio para ustedes que pertenecen al reino de Dios. Cualquiera de ustedes que desee ser el más grande, tienen que ser primero servidor de todos.

Aun yo, el Mesías, no vine a ser servido, sino vine para servir y para dar mi vida como rescate por muchos.

Si ustedes saben estas cosas, afortunados son si las hacen.

Continúen en la luz de mi palabra; entonces serán verdaderamente mis discípulos.

No sean como los falsos religiosos que inventan leyes y ordenanzas. Ellos se glorían en sus reglamentos y luego ni tan siquiera cumplen uno de ellos. Ponen cargas pesadas de legalismo en la cerviz de sus seguidores, mientras ellos ni tan siquiera sueñan con observar semejantes reglamentos.

Cuando el Mesías vuelva en su gloria, y todos los santos ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria celestial. Todas las naciones se reunirán en su presencia; y Él separará los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Las ovejas las pondrá a su derecha, y las cabras a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, entren en la heredad del reino, preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque estaba hambriento, y ustedes me ofrecieron alimento. Estuve sediento, y me trajeron algo para beber. Fui forastero, y me recogieron. Estuve desnudo, y me vistieron. Estuve enfermo, y cuidaron de mí. Estuve prisionero, y me visitaron.”

Entonces los justos contestarán asombrados: “Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, y te alimentamos, o sediento, y te dimos algo de beber? ¿Cuándo te vimos como un forastero, y te dimos refugio, o necesitado de vestido, y te vestimos? ¿Te vimos alguna vez enfermo, y te cuidamos, o en prisión y te visitamos?”

El Rey responderá: “Verdaderamente les digo ahora; en cuanto ustedes han hecho todas estas cosas aún por el más pequeño de mis hermanos o hermanas, lo han hecho a mí.”

Pero a aquellos a su izquierda el Rey dirá: “Apártense de mí. Porque estuve hambriento, y no me dieron de comer. Estuve sediento, y no me ofrecieron nada de beber. Fui un forastero, y ustedes me rechazaron. Estuve enfermo, y ustedes no cuidaron de mí. Estuve en prisión, pero ustedes no me visitaron.”

El Rey responderá: “En verdad les digo; por cuanto ustedes no cumplieron en hacer estas cosas ni por el más pequeño de mis hermanos y hermanas, han faltado de hacerlo por mí.”

Estos entonces serán enviados al castigo eterno, pero los justos, a vida eterna.

Ustedes me llaman Maestro y Señor, y están correctos en esto, porque lo soy. Si yo pues, su Señor y Maestro, estoy dispuesto a ser su humilde siervo, entonces ustedes también deben estar dispuestos a servir los unos a los otros. Les he dado un ejemplo; deben hacer lo mismo que yo he hecho por ustedes.

1996, R. L. Cantaleon





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