EL LABRADOR Y LA CULEBRA

Tenía una culebra su nido cerca de la casa de un labrador, y habiendo cierto día recibido un golpe de un hijo de éste, le mordió tan fuerte que el infeliz muchacho falleció al momento. Movido el padre de dolor y de ira, tomó un hacha para matarla, pero sólo la alcanzó lo suficiente para cortarle la cola. Habiendo trascurrido algún tiempo, quiso el labrador reconciliarse con la culebra, y según costumbre antigua tomó harina, agua, sal y miel, para hacer el pacto de amistad; pero le detuvo la culebra diciendo:

___ En vano intentas que nos reconciliemos, buen hombre, pues mientras yo me viere sin cola y tú sin hijo, no puede haber entre los dos amistad, ni podemos tener el ánimo tranquilo.


"Mientras viven en la memoria las injurias, es casi imposible desvanecer los odios". 


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