LAS PALABRAS JESÚS DE NAZARET





EL BUEN PASTOR


No teman, pequeña manada; es el placer de su Padre el darles el reino.

Yo soy el buen pastor. Conozco a los míos y ellos me conocen, así como el Padre me conoce yo lo conozco a Él. Yo doy mi vida por causa de las ovejas.
Mis ovejas conocen mi voz. Yo las conozco a cada una por nombre, y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna. Nunca serán destruidas, ni nadie podrá arrebatarlas de mi mano.

Mi Padre, quién me las dio, es más grande que cualquier reino o poder, y no hay fuerza que sea capaz de arrancar de sus poderosas manos ni aun a la más pequeña de mis ovejas.

Hay muchas ovejas que aun no están en el redil: tengo que congregarlas a ellas también. Ellas se regocijarán al escuchar mi voz, y habrá un solo redil, y un solo pastor.

Él que entra por la puerta al redil es el pastor de las ovejas. A él, el portero le abre la puerta, y las ovejas reconocen su voz. Él las llama individualmente por nombre y las saca y las guía a los prados verdes.

Cuando saca las ovejas a pastar, él va al frente de ellas. Ellas lo siguen, consoladas por las palabras que él les habla. Ellas no seguirán a un desconocido. Atemorizadas al escuchar una voz desconocida, las ovejas huirán en todas direcciones.

Yo soy el buen pastor, que deseo dar mi vida por las ovejas. El asalariado no es en verdad un pastor. No cuida de las ovejas como si fueran suyas; y huye cuando ve venir al lobo, dejando las ovejas desamparadas. El lobo las ataca, y ellas se dispersan en todas direcciones.

Yo soy la puerta al redil. Los que intentan entrar a este redil por otro medio son nada más que ladrones y saqueadores.

Teles eran los que vinieron antes que yo, pero las ovejas no los reconocieron ni los siguieron. Yo soy la puerta. Entren por esta puerta y serán salvos; libres para entrar y salir, y encontrar alimento.

Los ladrones vienen solamente a robar, a matar y a destruir: pero yo he venido para que puedan encontrar la vida en sus mayores riquezas.


1996, R. L. Cantaleon




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