LAS PALABRAS JESÚS DE NAZARET





SEXTA PARTE

LA PROMESA

ESTA GENERACIÓN


Cualquiera que se avergüence de mí y de mis palabras en estos días de pecado e incredulidad, de esa persona se avergonzará el Hijo del hombre cuando regrese en al gloria de su Padre y de los santos ángeles.

En su incredulidad, esta generación clama por una señal, y no se dará otra señal sino aquella del profeta Jonás. Pues así como Jonás estuvo tres días y tres noches dentro de la gran ballena, así el Hijo del hombre será sepultado tres días y tres noches en tierra.

Verdaderamente, vendrá un día cuando los habitantes de Nínive (la capital de Asiria, conocida como la “Ciudad de los Ladrones”) se levantarán en juicio contra esta generación y la condenará. Pues ellos se arrepintieron debido a la predicación de Jonás, y ahora uno mayor que Jonás está frente a ustedes. La Reina de Sabá se levantará también en juicio contra esta generación y la condenará; pues ella viajó una gran distancia para escuchar la sabiduría de Salomón, y ¡miren!, una sabiduría mayor que la de Salomón ha venido.

¿Cómo describiré a esta generación? Son como niños sentados en la plaza y que gritan a sus amigos: “Les hemos tocado nuestras flautas, pero no bailaron ni cantaron. Así es que tocamos una canción lúgubre, pero ustedes rehusaron entristecerse.”

Juan, mi precursor, vino y vivió con austeridad entre ustedes. Todos dijeron: “Debe de tener un demonio”. Ahora ha venido a ustedes el Hijo del hombre que goza plenamente la vida, y ustedes dicen: “¡Un bebedor y glotón, amigo de la bajeza y de pecadores!” ¡Con semejante brillantez, justifican ustedes sus propias inconstancias!

¡Oh generación, que vive la vida basada en mentiras! ¿Cómo podrán ustedes, siendo malvados, hablar alguna cosa buena? Porque de la abundancia del corazón, habla la boca.

Cuando anochece, ustedes dicen: “Hará buen tiempo, porque el cielo está claro.” Y en la mañana, dicen: “Hoy hará mal tiempo, porque el cielo está nublado y amenazante.”

Ustedes pueden predecir correctamente el tiempo. ¿No pueden ustedes discernir las señales de los tiempos?

¿Vengan a mí, todos ustedes, los que están cansados, oprimidos y enfermos de la vida, y yo les daré descanso maravilloso! Tomen mi yugo sobre ustedes, y aprendan lo que les estoy diciendo. Yo soy manso y tengo un corazón humilde. Al fin encontrarán descanso para sus almas, porque mi carga más pesada es liviana.

Verdaderamente, aquellos de ustedes que en esta generación escojan seguirme, un día se sentarán en tronos y juzgarán reinos y a aquellos que han rechazado estas palabras verdaderas.


1996, R. L. Cantaleon



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