LAS PALABRAS JESÚS DE NAZARET







SALUD Y SANIDAD
PARA EL CUERPO Y ALMA


Los que están saludables no necesitan médico; sólo lo necesitan aquellos que están enfermos.

Ustedes deberían entender esto: Deseo misericordia, no sacrificio. Pues no he vendido a llamar a los justos, sino a los pecadores al arrepentimiento.

¿No deben los enfermos en el cuerpo, quienes han sido atados por el diablo, ser puestos en libertad?

¿Qué es más fácil decir: “tus pecados te son perdonados” o, “Levántate y sé sano”?

Para que sepan que el Hijo del hombre tiene el poder en la tierra para perdonar pecados, digo al enfermo: “¡Levántate! Ten ánimo, tus pecados te son perdonados. Vete, así como has creído, así será. ¡Tu fe te ha sanado!”

¿Quién de ustedes, teniendo cien ovejas y perdiendo una, no dejaría pastar con seguridad las otras noventa y nueve, e iría a buscar la que se perdió? Y, cuando encuentra la oveja perdida, la carga sobre sus hombros con un corazón lleno de regocijo. En el camino a su casa llamaría a sus amigos y vecinos, diciendo: “Regocíjense conmigo. He encontrado la oveja que estaba perdida.”

Les digo esta verdad: hay más gozo en el cielo por uno que se arrepienta, que por noventa y nueve personas que no necesitan arrepentimiento.

¿Quién de ustedes, teniendo diez piezas de plata, y perdiendo una pieza, no enciende una vela, y barre la casa, y busca diligentemente hasta encontrarla?

Cuando finalmente la encuentra, llama y reúne a sus amigos y vecinos, diciendo: ¡Regocíjense conmigo, pues he encontrado la pieza que estaba perdida!

Asimismo, les digo, que hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios, por un pecador que se arrepienta.


1996, R. L. Cantaleon

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