LAS PALABRAS JESÚS DE NAZARET




LA LUZ QUE HA ILUMINADO EL MUNDO


Yo he venido para ser la luz del mundo, para que cualquiera que crea en mi no permanezca en tinieblas. Yo soy la luz que ha iluminado el mundo; los que me siguen jamás volverán a caminar en tiniebla, mas vivirán en la luz.

Aquí descansa la prueba suprema: que la brillante luz ha venido a este mundo tenebroso. Pero los habitantes de este mundo aman más a las  tinieblas que la luz, porque sus obras son malas. Así es que, aquéllos que dedican su vida a la maldad odian la luz del día, estando siempre temerosos de que sus obras sean descubiertas y condenadas; mientras que aquéllos que practican la verdad vienen libremente a la luz para que sus hechos sean vistos, porque sus obras son agradables a Dios.

En una ocasión, ustedes fueron al desierto a ver al profeta, Juan el Bautista. El les testificó la verdad. El fue una luz ardiente y luminosa: y ustedes quisieron recrearse en su luz por un tiempo. Pero yo tengo mayor testimonio que juan; las obras que el Padre me ha dado para que ejecute, las cuales estoy cumpliendo, testifican que Él me ha enviado.

Si yo no hago las obras mi Padre, entonces ustedes están libres  para no creer. Pero, si hago esas obras, aunque ustedes no crean en mí, crean a las obras que yo hago, para que puedan conocer y creer que el Padre está en mí, y yo en Él.

Mientras es de día, tengo que hacer el trabajo de Aquel que me envío: porque la noche se acerca rápidamente cuando nadie podrá trabajar.

La lámpara del cuerpo es el ojo: si tu ojo es bueno, toda tu vida estará llena de luz, pero si tu ojo es perverso, toda tu vida estará llena de tinieblas; así es que, si lo que ilumina tu vida es tinieblas, ¡cuán grande es esa oscuridad!

¿No hay doce horas de luz en el día? Pues si caminan de día, no tropezarán debido a la luz de este mundo. Pero, sin embargo, si caminan de noche, caerán, porque no habrá luz para guiarles.

Caminen mientras tengan luz, de otra manera las tinieblas caerán sobre ustedes de repente. Los que caminan en tinieblas no saben por dónde van. Si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en un foso.

Creen en luz para que puedan ser “hijos de la luz”

No encienden una vela para luego cubrirla con una vasija, ni la ponen debajo de la cama, sino que la colocan en un candelero, de modo que cuando ustedes o sus invitados entren a su casa tengan luz para ver. Tampoco encienden una vela y la ponen debajo de un canasto, sino que la colocan en un candelero para que alumbre a todos los que están en la casa. ¿No comprenden que ustedes son la luz de este mundo? Ustedes son como una ciudad situada en una colina que no pueden pasar inadvertida.

Dejen que su luz resplandezca brillantemente delante de todos para que puedan ver sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos, porque lo que hagan en secreto será finalmente revelado, y aquello que está escondido un día será proclamado de confín a confín.

Lo que les digo en secreto, proclámenlo públicamente, y lo que oigan al Espíritu susurrar, grítenlo desde los tejado.

1996, R. L. Cantaleon


Comentarios